viernes, 19 de junio de 2015

Linux tiene que ver con la imaginación

Cuando me piden que explique la diferencia entre Windows y Linux, a menudo uso una analogía con un juguete.

Windows es como una Game Boy. Vas a la tienda y compras una toda brillante y nueva en su caja. La llevas a casa, la enciendes y juegas con ella. Bonitos gráficos, hermosos sonidos. Cuando pasa un rato, te cansas del juego que viene con ella y vuelves a la tienda a comprar otro. Este ciclo se repite una y otra vez. Finalmente, vuelves a la tienda y le dices a la persona que está tras el mostrador, “¡Quiero un juego que haga esto!” sólo para que te digan que ese tipo de juego no existe porque no hay “demanda” en el mercado. Entonces dices, “¡Pero sólo necesito cambiar una cosa!" La persona tras el mostrador te dice que no puedes cambiarlo. Los juegos se venden en sus cartuchos. Descubres que tu juguete está limitado a los juegos que otros han decidido que necesitas y nada más.

Linux, al contrario, es como el mecano más grande del mundo. Lo abres y sólo es una gran colección de partes. Un montón de puntales de acero, tornillos, tuercas, engranajes, poleas, motores y algunas sugerencias sobre qué puedes construir. Así que empiezas a jugar con él. Construyes una de las sugerencias y luego otra. Después de un rato descubres que tienes tus propias ideas de qué construir. Nunca más tienes que volver a la tienda, ya que tienes todo lo que necesitas. El mecano se adapta a tu imaginación. Hace lo que tú quieres.

Tu elección de juguetes es, por supuesto, algo personal,  así que ¿qué juguete encontrarías más satisfactorio?

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