jueves, 4 de febrero de 2016

Gestión de paquetes

Si pasamos algún tiempo en la comunidad Linux, oímos muchas opiniones acerca de qué distribución es la “mejor”. A menudo, estas discusiones se vuelven muy tontas, centrándose en cosas como la belleza del fondo de pantalla (¡Algunas personas no usarán Ubuntu por su gama de colores por defecto!) y otros asuntos sin importancia.

El aspecto más importante que determina la calidad de una distribución es el sistema de paquetes y la vitalidad de la comunidad que soporte la distribución. A medida que pasemos más tiempo con Linux, veremos que su ecosistema de software es extremadamente dinámico. Las cosas cambian constantemente. La mayoría de las distribuciones Linux más destacadas liberan nuevas versiones cada seis meses y muchos programas individuales se actualizan cada día. Para enfrentarse a esta ventisca de software, necesitamos buenas herramientas para la gestión de paquetes.

La gestión de paquetes es un método para instalar y mantener software en el sistema. Hoy en día, la mayoría de la gente puede satisfacer todas sus necesidades de software instalando paquetes de su distribuidor Linux. Esto contrasta con los primeros días de Linux, cuando uno tenía que descargar y compilar código fuente para instalar software. No es que haya nada malo en compilar código fuente; de hecho, tener acceso al código fuente es una de las grandes maravillas de Linux. Nos da (y a todos los demás también) la capacidad de examinar y mejorar el sistema. Es sólo que tener un paquete precompilado es más rápido y fácil de manejar.

En este capítulo, veremos algunas herramientas de línea de comandos que se usan para manejar los paquetes. Aunque todas las distribuciones importantes ofrecen programas gráficos potentes y sofisticados para mantener el sistema, también es importante aprender los programas de la línea de comandos. Pueden realizar muchas tareas que son difíciles (o imposibles) de hacer con sus homólogos gráficos.

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